Su historia es la historia del desarrollo de esta particular industria de la moda. Su fundadora Marcelina Fernández abrió en los años 60 un taller de trajes de flamenca y batas de cola por el que pasaron grandes mitos de la cultura popular contemporánea como la princesa Grace de Mónaco, la Reina Sofía o Suri Cruise.
Con Lina planteamos la necesidad de poner en valor todo ese heritage de la marca para recolocarla en el posicionamiento que le corresponde.
Investigamos el universo simbólico y semántico de la moda y todo el contenido de la marca para desarrollar un discurso propio que entronca con la propia conceptualización del trabajo de Lina: la elaboración artesanal y tradicional de sus diseños con una perspectiva diacrónica.
Este enfoque lo incorporamos en un trabajo más amplio en el que estudiamos al cliente de Lina desde el punto de vista del marketing estratégico. El resultado fue que identificamos 2 líneas de producto: Esencial y Colección.
Esencial se compone precisamente de estos trajes atemporales que vistieron a grandes personajes de la historia y que aún siguen vigentes y entroncan con el imaginario mitológico de la casa.
El desarrollo de estos dos conceptos de colecciones puso de manifiesto la necesidad de analizar la propia morfología de la marca y realizar un rebranding que nos permitiera actualizar la identidad visual de Lina para dar cabida tanto a estas líneas como a las diferentes declinaciones que su reposicionamiento en el segmento Moda hacen necesarias. Buenos días, realizó el proyecto de rebranding y reposicionamiento de la marca así como el diseño gráfico de las piezas, y dotó a la marca y a su equipo de herramientas para su posterior gestión.
Para nuestra primera campaña de comunicación jugamos con el referente de las casas de alta costura. Lina ha sido visitada en diferentes ocasiones por maestros como Galliano, Gaultier, Armani, o Lacroix. Buscamos un entorno apropiado para el lenguaje al que queríamos acercarnos. Estas fotos rápidamente se convirtieron en icónicas y fueron portada de suplementos semanales tan prestigiosos como el Smoda de El País.
En nuestra segunda campaña de comunicación incluimos en a la diseñadora, Rocío Montero, para que tuviera una presencia activa en el storytelling de la marca. Recurrimos a las salas de ensayos de los bailaores flamencos para contextualizar tanto la línea Esencial como el relevo generacional. El punk y los cuadros de Anglada Camarasa eran las líneas de partida de inspiración para la campaña de comunicación de la línea principal: Lina Colección.
Para la tercera campaña volvimos a los 60, año de fundación de la firma, y las piezas de publicidad que generamos recrearon el universo nostálgico de la casa, en un entorno de homenaje total a la época: Twiggy, el pelo cardado, las flores gigantes, el uso del blanco y negro, los contrastes, las formas geométricas, y los tablaos, con un enfoque netamente contemporáneo.