Desiderio
Diseñamos el packaging de una nueva línea de carne ultracongelada de alta calidad. El principal obstáculo no era el producto, sino la percepción: el consumidor asocia “ultracongelado” con menor calidad.
El desafío consistía en revertir esa lectura y posicionar el producto a nivel de la carne fresca gourmet. ¿Cómo comunicar excelencia sin que el congelado restara valor? ¿Cómo generar deseo sin mostrar el producto real en el lineal?
Estudiamos el mercado nacional e internacional de productos congelados y analizamos la percepción del consumidor frente al producto fresco. La conclusión fue clara: el problema no era el producto, sino el relato visual que lo acompaña. El congelado se comunica desde la funcionalidad; la carne fresca, no desde la emoción. Decidimos trabajar desde ahí.
La estrategia se basó en una premisa simple: tratar el producto ultracongelado como si fuera fresco. El objetivo era trasladar cercanía, calidad y deseo. Recuperar la memoria visual de la carnicería tradicional: grandes piezas expuestas, materia prima visible, selección consciente.
El packaging debía seducir primero a los jefes de compra y después al consumidor final.